Perito Moreno


(Volver)
Nació en Buenos Aires el 31 de Mayo de 1852. Desde muy joven se interesó por todo lo que se refiriera a la naturaleza, estudiando animales, coleccionando  fósiles y piedras, especialmente cuando huyendo de la fiebre amarilla su padre llevó a la familia a un campo en Chascomús.

En 1873, a los 21 años decide hacer su primer viaje al sur hasta Carmen de Patagones. Un año después de su primer viaje, Moreno se suma a la expedición del bergantín Rosales a mando del Comandante Martín Guerrico, a la Colonia Santa Cruz , en la desembocadura del río del mismo nombre, para hacer valer la soberanía argentina en el lugar ante un intento militar de Chile. Moreno aprovecha el viaje pera realizar nuevos estudios científicos y relacionarse con los indios del lugar, cuyas tolderías visita, convencido que para avanzar en lo desconocido convenía hacerlo pacíficamente con la ayuda de los conocedores del lugar.

En 1875 organiza su viaje más ambicioso. Quiere llegar a caballo desde el Atlántico al Pacífico,  atravesando la Patagonia y algún paso cordillerano a descubrir. Pero esta vez Moreno no pudo pasar a Chile: un parlamento indígena presidido por el Cacique Saihueque se lo impidió. Aceptando la decisión, se dirige al sur,  llegando el 22 de Enero de 1896,  a las costas del Nahuel Huapi, el primer hombre  blanco que lo hace desde el  Atlántico.

En 1879 volvió a la desembocadura del río Santa Cruz, cuyas aguas remontó hasta sus nacientes cordilleranas en el Lago Argentino; luego sube el río La Leona, que así nombró por haber sido atacado allí por una leona. Sigue a campo traviesa hasta descubrir el Lago San Martín. Vuelve a la zona del Nahuel Huapi y el Limay, donde es apresado por los indios de Saihueque , y desde  donde, aprovechando una borrachera general , logra escapar en una balsa precaria que fabrica con ramas y cañas por el río Collón Cura y luego por el Limay, viajando solo de noche y comiendo frutos y raíces. A pesar de eso escribió: “En la dura guerra a los indígenas se cometieron no pocas injusticias, y con el conocimiento que tengo de lo que pasó entonces, declaro que no hubo razón alguna para el aniquilamiento de las indiadas que habitaban el sur del Lago Nahuel Huapi, pudiendo decir que si se hubiera procedido con benignidad esas indiadas hubieran sido nuestro gran auxiliar para el aprovechamiento de la Patagonia como lo es hoy el resto errante de esas tribus, desalojado diariamente por los ubicadores de los  “certificados” con que se premió su exterminio. *

Desde los primeros viajes comenzó a formar una colección de fósiles y  vestigios de los primitivos habitantes de nuestro país que luego se convertirían en la base del Museo de Ciencias Naturales de La Plata,  que él fundó.

En 1897 es nombrado perito argentino en la cuestión de límites suscitada con Chile. Considerando que debe dialogar con su par chileno en persona,  se traslada con toda su familia, a lomo de mula,  a Santiago de Chile desde Mendoza. Es en Santiago que sufre el terrible golpe de la enfermedad y súbita muerte de su mujer, María Varela. Queda viudo con hijos pequeños,  que debe llevar con él a Londres,  donde transcurren sus años de trabajo como perito hasta 1902. El resultado del laudo, que es considerado un triunfo para la Argentina, toma en cuenta prioritariamente la solidez de los conocimientos de Moreno. El experto británico, Sir Thomas Holdich,  dirá después que todo lo obtenido por la Argentina se debe pura y exclusivamente a la tarea incansable de Moreno. De esos años datan las dos célebres conferencias con fotografías que dio en la Royal Geographical Society, presentado por el hijo de Charles Darwin. La calidad de los trabajos y los hechos irrefutables que solo podía presentar alguien que había recorrido palmo a palmo el territorio, lograron el éxito notorio de las mismas. Moreno fue considerado por los naturalistas y geógrafos europeos el gran sabio de la Patagonia.

Vuelto al país Moreno se esfuerza por fomentar la educación, sobre todo de los niños más desfavorecidos y a los habitantes de las zonas aisladas de la patria. Puso en marcha, costeadas por él, en el barrio de Parque Patricios lo que llamó “Escuelas Patrias” donde además de educar a los niños se les daba de comer en comedores escolares, hasta entonces desconocidos.

El Gobierno Nacional en reconocimiento por sus trabajos le asignó tres leguas aledañas al Nahuel Huapi, que en 1903 Moreno donó a la Nación, destinándolas a la creación del primer Parque Nacional argentino.
Trabajó en el Consejo Nacional de Educación con iniciativas que le valieron a veces insólitas críticas,  producto,  sin duda, de la envidia de los mediocres.  Como aquel parlamentario que siendo ya un tiempo Moreno diputado, cuestionó su labor en ambas Instituciones. Moreno que había rechazado el pago de sus gastos por las exploraciones en todo el país, que había donado el primer Parque Nacional, que en su primer viaje a Chile compró por 1000 libras esterlinas,  una suma considerable en ese momento, una colección de huacos del Perú que donó al Museo, al que donó todas sus colecciones, y que sostenía sus comedores escolares, renunció inmediatamente a la banca, a pesar del  rechazo de ésta por el Congreso, indeclinablemente. Como renuncian los hombres de bien.

Moreno que nació rico,  murió pobre el 22 de Noviembre de 1919, como muchos de nuestro próceres. Quisieramos compartir el siguiente pensamiento de Moreno que debería servirnos en estos tiempos en los que nos toca vivir: "Cuando llegan tiempos difíciles, las lamentaciones y recriminación aparecen entre nosotros, se lanzan juicios temerarios, se tantea en las oscuridades de lo que se ignora, y en vez de ir adelante con paso firme, confiados en la decisión que da el pleno conocimiento del origen y fundamento de las dificultades, que en estas condiciones nunca son insalvables dentro del poder del hombre, nos contentamos con la cómoda esperanza de días mejores, inventada por la debilidad y la apatía" (Francisco P. Moreno 1896)

*Fancisco P Moreno en “Apuntes preliminares sobre Una Excursión al Neuquén,      Negro, Chubut y Santa Cruz”  Ed Elefante Blanco p.103

Fuentes:
Germán Sopeña en Apuntes preliminares sobre Una Excursión al Neuquén, Río Negro, Chubut y Santa Cruz Ed Elefante Blanco  1999