La misión Nahuel Huapi


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Imaginemos la Península Huemul vacía, sin casas, sin jardines, sin cercos …Solo árboles y el lago azul… Bariloche no existía .A cientos y cientos  de kilómetros alrededor solo estaba el bosque y luego la estepa, no la habitaba ningún hombre blanco, únicamente lo hacían tres etnias indígenas distintas que se respetaban mutuamente: los Puelches , los Pehuenches y los Poyas. Este último grupo afín a los tehuelches antiguos o téusen. De Chile cruzaban la cordillera por el paso que lleva su nombre, los Vuriloche de donde nació el nombre de Bariloche.

Durante los siglos XVI y XVII se expandió el rumor sobre una misteriosa Ciudad, que llamaron de Los Césares, Linlin y Trapalanda, habitada por hombres rubios, cuyas calles estaban pavimentadas con oro. Los españoles llegaron en su búsqueda al sur de Chile, donde,  si bien no la hallaron, encontraron cientos de indios que convirtieron en sus esclavos. Desde Chiloé cruzaron la cordillera para apropiarse de un grupo de Poyas, con quienes volvieron a Chile. Este grupo de hombres y mujeres jóvenes iba liderado por una mujer. Los Indios la llamaban Reina pero su nombre era Huenguele ( estrella en araucano).

Testigo de los abusos que los gobernadores españoles realizaban sobre los pueblos indígenas que esclavizaban, Nicolás Mascardi, un misionero jesuita de origen italiano,  gestionó por varios años el pedido de liberación del  grupo de Poyas que estaban cautivos. A partir de este trabajo fue conociendo cada vez más su cultura y la  de los puelches. En 1670, Mascardi logró liberarlos y llegó al Nahuel Huapi, guiado por la princesa Huenguele, quien le prometió enseñarle el camino a la Ciudad de los Césares.

Los recibieron 7 Caciques principales, felices de ver a sus hermanos, pero renuentes a aceptar al misionero y su monaguillo, el jovencito Juan de Uribe, debido a las terribles experiencias sufridas en manos de los blancos. Se reunieron en parlamentos y solo la magnífica oratoria de Huenguele logró convencer a la mayoría de permitir la radicación de los misioneros

El Padre Mascardi se lanzó a la tarea edificar la Misión, no sin generar molestias a los españoles esclavistas,  como a grupos enemistados entre los mismos poyas. Construyó primero  una humilde capilla y luego otra de troncos presidida por una imagen, posiblemente tallada en Ecuador,  de la Virgen de la Desamparados, de quien  Mascardi era devoto, pero que llamó “ La Virgen de los Poyas”,

Animado por Huenguele, al año siguiente emprendió otra exploración llegando esta vez hasta los lagos actualmente conocidos como Musters y Colgué Huapi.  Incansable, Mascardi inició su tercera expedición en 1672. Recorrió los ríos Limay y Negro hasta el Atlántico, y de allí al sur hasta el cabo Vírgenes. En transcurso de su último viaje, Mascardi encontró la muerte. (Existen distintas versiones: que fue en Puerto Deseado; que fue lanceado el 14 de diciembre de 1673 por el cacique Antullanca en la misión del Nahuel Huapi; que fue sobre la cordillera más o menos sobre el paralelo 47º. )

Luego de caer en el abandono por casi treinta años, la misión de Mascardi fue continuada por el padre Philip Van der Meer, quien llegó al Nahuel Huapi en 1703, completamente solo. Castellanizando su nombre, era conocido como padre Laguna. Al año se le agregó el padre Guillermo.

A partir de allí la Misión se afianzó. Se construyó otra capilla, algunas casas, galpón y corrales para los animales. Fue el padre Laguna quien introdujo las primeras ovejas en el territorio del Neuquén en 1707,  y fueron los jesuitas que enseñaron a cultivar la tierra en pequeños lotes por grupo familiar. Sin embargo el continuo ataque de los españoles ("malocas") para capturar indígenas y utilizarlos como esclavos, causó que un grupo disidente de poyas y puelches se convencieran que los sacerdotes los traicionaban. Así fue asesinado el padre Felipe de la Laguna (1707), con chicha envenenada.

El camino de la Fe se reanudó con otro sacerdote jesuita que continuó con la Misión. Fue el padre Juan José Guillermo, con enorme capacidad de sacrificio y de  muy buena preparación intelectual. Era profesor de teología, manejaba cinco idiomas yera escritor. Tuvo éxito en la conducción de la Misión pero,  por las mismas razones y por sentir cada vez mas invadidas sus tierras para ellos sagradas,  fue envenado tristemente de la misma manera que su predecesor, en 1716.

A partir de allí, el padre jesuita chileno Francisco De Elguea reanuda ésta empresa que ya parecía imposible. Solo un año después la Misión fue atacada por un grupo de Poyas, en busca de ganado vacuno y ésta vez, el ataque fue arrasador. Asesinado el padre, fueron  quemadas absolutamente todas las construcciones. El hecho sucedió el 14 de noviembre de 1717

De acuerdo a arduas investigaciones históricas, que comenzaron por la iniciativa del historiador Yayo de Mendieta, fue posible la aparición de la imagen de la Virgen de los Poyas y de los Puelches. Hoy por hoy también se le dice Virgen del Lago. Esta Virgencita, es la misma que en aquel trágico día de incendio, fue rescatada milagrosamente  de las llamas, y dejada a orillas del lago, envuelta en un cuero de caballo, aunque despojada de vestimentas y crucifijo. Los naturales de la región la llamaban "la chinura" o la "señora española".
La rigurosa investigación pudo  finalmente identificar el paradero de la imagen que había sido abandonada a orillas del lago. Está en Chile, en la Iglesia de Achao, y una copia idéntica se venera hoy en la Catedral de Bariloche.

Fuentes
Norma Sosa  “Mujeres Indígenas”  Emecé  2001
Yayo de Mendieta  “La Misión Nahuelhuapi”  2005
Ernesto Morales, “La Ciudad Encantada de la Patagonia” Ediciones Theoria, 1994.
María Teresa Luiz y Monika Schillat. “Tierra del Fuego”  Editorial Fuegia 1997