Historia de Bariloche


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En el Paleolítico Superior se verifica la presencia humana en la Patagonia. Sus orígenes datan de los 30.000 a los 10.000 años antes de Cristo, encontrándose testimonios rupestres de manos pintadas en negativo, similares a las encontradas en Europa.

Más adelante, en el Neolítico, fueron llegando a las cercanías del Nahuel Huapi, desde el sur los Tehuelches, del este los Puelches, y del norte los Pehuenches,  prevaleciendo entre ellos una forma pacífica de convivencia. Estos hombres habitaron unas tierras de un paisaje imponente, abundante lluvia y grandes ríos que  permitieron una variada vegetación,  tupidos bosques, pastos naturales y abrigados valles que albergaban una importante cantidad de fauna: en los ríos y lagos  la perca y el huillín, en los valles y aún en la estepa el guanaco , el avestruz y el huemul  En las alturas volaba el majestuoso cóndor. En el siglo XVII estas comunidades fueron invadidas por una raza mas fuerte,  la Araucana o Mapuche, que viniendo de Chile, dominó a través de los años a toda la región, imponiendo para siempre sus costumbres y su lengua.

En 1620 el Capitán español Juan Fernandez, buscando la mítica “Ciudad de los Césares” según se creía llena de tesoros, llega por primera vez al Nahuel Huapi por el Brazo Blest.

A partir de 1653 los jesuitas recorrieron estas regiones utilizando también los pasos cordilleranos desde Chile. Establecieron una Misión en lo que es hoy la península Huemul que se mantuvo, gracias a varios sacerdotes que todo lo sacrificaron , incluso sus vidas, hasta 1717.

Doscientos años después, desde 1872, el gobierno argentino envía expediciones  de reconocimiento de estas tierras ocupadas por comunidades indígenas. Así llega por primera vez desde el Atlántico al Nahuel Huapi , al territorio que llamaban “el País de las Manzanas”, dominios del Cacique Sayhueque , el científico Francisco Pascacio Moreno, conocido como el Perito Moreno, por su trabajo para fijar el límite con Chile tomando como referencia las altas cumbres.

En los veinte años siguientes el ejército argentino realiza la llamada “Conquista del Desierto” diezmando las poblaciones indígenas,  ocupando toda la región. En el año 1892 empiezan a llegar los primeros pobladores blancos, entre ellos americanos y alemanes, que se afincan en las costas del lago Nahuel Huapi. Don Carlos Wiederholdt, alemán, es el iniciador de la actividad comercial en la zona y construye su casa en el lugar donde se construiría luego  el pueblo San Carlos de Bariloche. Exportaba a   Chile lanas,  cueros , quesos , algunas verduras y otros bienes. Cinco años mas tarde había 14 pobladores que se dedicaban a la agricultura, la ganadería, a los tambos y al comercio de la lana de oveja. Se instalaron herrerías, aserraderos, una barraca para la lana y se construyeron barcos muy rudimentarios para el transporte de las mercaderías.

Al finalizar el siglo XIX  fueron llegando muchos inmigrantes cuyo número se acrecentó a principio del siglo XX con el arribo de un número importante de suizos, de forma que ya se puede hablar de un pueblo, formado por verdaderos hombres y mujeres pioneros cuya dedicación al trabajo, al esfuerzo y a la esperanza de vivir en un país con gran futuro fueron un ejemplo para las generaciones que les siguieron. Podemos imaginarnos como era este pequeño caserío, a miles de kilómetros de cualquier centro poblado, con sus casas de madera de ciprés y cohiue, techos de tejuelas de alerce bien empinados para soportar el peso de la nieve, rodeadas de árboles, habitadas en paz por una comunidad de suizos, alemanes, argentinos, norteamericanos, chilenos e indígenas.

La Ciudad de Bariloche se fundó oficialmente el 3 de Mayo de 1902. Su nombre viene de Vuriloche,  parcialidad indígena chilena (“gente del otro lado de la montaña “en mapuche ) que usaban los pasos cordilleranos  que denominan entonces “pasos de los vuriloches”. San Carlos fue pensado como un homenaje a su primer poblador blanco Carlos Wiederholdt.

A principios del siglo,  vivieron en la zona los famosos ladrones norteamericanos Sundance Kid y Buth Cassidy. Así  consta en los archivos del almacén de ramos generales que, como restaurante, aún existe a la entrada de Bariloche, junto a la naciente del río Limay.

A finales de la década de 1930 comenzaron a edificarse los edificios  que hoy más se utilizan como imágenes de la ciudad: el Centro Cívico, la Catedral y el Hotel LLao Llao, y nació el interés por los deportes de invierno, realizándose las primeras pistas de ski en el cerro Otto.