Bosque de Arrayanes


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El bosque de Arrayanes se encuentra ubicado en el extremo sudeste de la península de Quetrihue, ocupando un espacio aproximado de 12 hectáreas. (Del mapuche ketri, “arrayán” y hué, “lugar). La totalidad de dicha península, ubicada al norte del lago Nahuel Huapi, forma el Parque Nacional Arrayanes, reserva natural que se encuentra en el Departamento de Los Lagos de la provincia de Neuquén. Si bien desde la creación de Parques Nacionales el bosque estuvo bajo la órbita del Parque Nacional Nahuel Huapi, en 1971 se decidió darle autonomía propia debido a la importancia y complejidad que presenta la preservación del único bosque de Arrayanes del mundo, con ejemplares que ostentan más de 15 metros de altura y 400 años de edad. Su nombre científico es Luma apiculata y pertenece a la familia de las mirtáceas. Se lo suele encontrar en zonas húmedas, a orillas de los ríos y lagos. Puede llegar a medir entre 8 y 15 metros de altura con un tronco de 30 a 80 cm de diámetro, el cual es extraordinariamente ramificado. Sus frutos son bayas de color oscuro, los cuales aparecen a fines del verano y permanecen durante el otoño.  La corteza, de color canela cubierta de manchas irregulares blancas, está siempre fría y es suave al tacto. La madera del arrayán es de buena calidad, semidura y semipesada. (Por motivos de preservación en Argentina no es utilizada).

En el bosque, pueden encontrarse también de forma dispersa, otros árboles como: Palo santo, mañiú macho y Hembra, maitén, laurel, y arbolitos o arbustos como el canelo, tineo, radal y patagua, entre otros.  Entre los animales se encuentran el pudú, el huemul, el huillin, el zorro, el monito de monte y aves como el cauquén, el chucao, el cormorán, el cóndor, el águila y el carpintero.Para llegar al bosque existe la alternativa de recorren caminando o en bicicleta un sendero  de 12 km desde el puerto de Angostura, o bien llegar hasta el mismo vía lacustre. Las especies de árboles predominantes durante el recorrido son en especial el coihue, y luego los ñires, cipreses y radales. Una vez en el bosque, un sendero tablonado orienta durante su recorrido, a fin de evitar el deterioro del suelo y la raíces por el caminar de sus visitantes.